Palabras de bienvenida

¡Hola! Mi nombre es Paquita Garrido y vivo en un pueblo maravilloso del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, concretamente en Villanueva del Arzobispo (Jaén-España). Quiero compartir a través de este blog una serie de experiencias, inquietudes que he vivido a lo largo de mi vida. Son temas muy variados que iré publicando poco a poco. Espero que te gusten tanto como a mí.

Recibe un cordial saludo, Paquita

miércoles, 24 de agosto de 2011

Sobre el Amor (2ª parte).-



Procura ser un puente. Es la única manera de comunicarte con los demás en la paz, el servicio, el compartir. 
Tu actitud ante las cosas debe ser libre y personal. Tu posesión o acaparamiento no debe esclavizarte. Estás llamado a vivir  una relación en armonía con la naturaleza, la relación cordial con los demás. Te ayudará a crecer como persona. No olvides nunca que eres un colaborador de Dios en la obra de la creación y que también eres sal y levadura de la Iglesia. Que sepas siempre que nada fuera de Dios te dará la paz verdadera. 
Dale siempre gracias a Dios por todo lo creado. No olvides nunca que la tierra en la que vives es sólo un astro pequeño perdido en la inmensidad del universo. Tarea tuya es hacer de este planeta lo posible para que no vivas atormentado por las guerras, torturado por el hambre y el  terror, o desgarrado y dividas por ideologías rosa. Ten acierto y valor para poner desde hoy manos a la obra. Ser cristiano no es un título, es una tarea. No olvides nunca que los pobres deben de ser siempre los preferidos, que debemos sufrir con el que sufre y mostrarle que Dios cura nuestras llagas. También hay que reír con el que ríe y alegrarse del gozo de nuestro hermano que nuestra fe será un motor, para ayuda de los demás. Fíjate en este texto referente a la fe: “Mirad que estoy a la puerta y llamo” (del libro del Apocalipsis). Es verdad, estoy a la puerta de tu corazón de día y noche, aun cuando no estés escuchando, aún cuando dudes, que pudiera ser, yo ahí estoy esperando la más pequeña señal que me permita entrar. Quiero que sepas que cada vez que me invitas, yo vengo siempre, sin falta, vengo en silencio o invisible, pero con un poder y un amor infinitos, trayendo los muchos dones de mi espíritu. Vengo con mi misericordia, con mi deseo de perdonarte y de sanarte con un amor hacia ti, que va más allá de tu compromiso. Te conozco como la palma de mi mano, sé todo acerca de ti; hasta los cabellos de tu cabeza los he contado. No hay nada en tu vida que no tenga importancia para mí. Sé lo que hay en tu corazón, conozco tu soledad y todas tus heridas las rechazo.


Recibe un abrazo de tu amiga  Paquita

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