El miedo divide a las personas. Por eso estad siempre muy unidos, no andéis divididos. La fe es la misma para todos, no estéis separados unos de otros, tenéis que estar en un mismo pensar y sentir, no tengáis nunca discordias entre vosotros. Habéis sido bautizados bajo el mismo signo, luego consideraos todos iguales y todos hermanos de Jesús de Nazaret, aprende a tener su mismo estilo, defenderlo siempre en cada lugar, pues es un orgullo sólo decir su nombre y tenerlo como el mejor de los hermanos. Tenemos que sentirnos honrados de que fuese un personaje y de que su nombre ha sido y será venerado por toda la eternidad. Gracias, Santísima Trinidad por estar con nosotros. Honremos siempre a estas tres potencias omnipotentes junto con María Santísima y toda la corte celestial, Perdonad nuestra ceguera, esa felicidad tan grande que viviríamos si os tuviésemos más presentes en nuestras vidas. Sólo nos la perdemos nosotros, porque vosotros sois la alegría que nadie más podrá quitar. Señor Jesús aumenta nuestra fe, Dios mío, ¡qué palabras las tuyas y qué consejo más bonito cuando dijiste “Este es en Hijo amado en quien tengo mi complacencia, escuchadle”! Perdona Padre, por no escucharlo como tú deseas, pero no te enfades. Sé que Tú no lo tendrás en cuenta porque es tanta tu misericordia, tu paciencia, tu conocimiento, tu bondad, tu amor, que me mirarás con una sonrisa y como padre que eres olvidarás y perdonarás mis defectos.
Recibe un abrazo de tu amiga Paquita
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