Palabras de bienvenida

¡Hola! Mi nombre es Paquita Garrido y vivo en un pueblo maravilloso del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, concretamente en Villanueva del Arzobispo (Jaén-España). Quiero compartir a través de este blog una serie de experiencias, inquietudes que he vivido a lo largo de mi vida. Son temas muy variados que iré publicando poco a poco. Espero que te gusten tanto como a mí.

Recibe un cordial saludo, Paquita

sábado, 14 de mayo de 2011

Sobre la Virgen María (1ª parte)


Sobre la Virgen María:

La Virgen María era tanta su fe que se le ocurrió de decirle al ángel, cuando éste le dijo que iba a ser la madre del Salvador: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”; esa fe de la   Santísima Virgen no se puede superar, ni su humildad cuando fue a visitar a su prima Santa Isabel al enterarse de que ésta estaba encinta, cuando ella también lo estaba, pues siempre se estaba preocupando de los demás, olvidándose de sus problemas. Los cristianos tenemos que imitar en todo lo que se pueda a la Virgen. 
Estamos acostumbrados a verla resplandeciente, deslumbrante porque todo parece poco para adornarla por el amor tan inmenso que se le tiene, pero a ella hay que conocerla tal y como es: sencilla, callada, dulce, sincera, comprensiva, un remanso de paz para todo el que se acercaba a ella, buena aconsejara, ni chispa de envidiosa, siempre contenta con su destino y siempre conforme con lo que tenía, porque tenía bien claro que todo lo que sobra no vale para nada. Vamos a acercarnos a ella, a nuestra madre, a la hija de Dios y a la Madre del Dios Hijo, a la esposa del Espíritu Santo, al templo y sagrario de la Santísima Trinidad, a la concebida sin mancha, sin pecado original desde el primer instante de su ser natural. Vamos a seguir venerando a ese ser tan celestial que es nuestra Madre del cielo por los siglos  de los siglos. Vamos a seguir queriendo con todo nuestro corazón a aquella joven sencilla de Nazaret que vivió como nadie la vocación cristiana. Ella es ahora la Madre de la Iglesia y de todos los creyentes. Ella siempre se proclamó como la humilde sierva del Señor, por eso Dios se fijó en ella y la eligió para la mayor de las grandezas: ser la madre del hijo predilecto de Dios;  por eso, cuando se vio obligada a dar a luz en un establo como los últimos de la tierra, ella vive la condición de pobre cercana a los más pobres.

Un saludo, tu amiga Paquita

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